Por qué comprar monedas de metal precioso

El oro y la plata son activos financieros que no están bajo el control de los gobiernos, aunque su contratación es más atractiva debido al papel que desempeña como valor refugio en los periodos de incertidumbre y recesión económica –CRISIS-, por encima de los proporcionados por otros activos financieros. La compra de metales preciosos, a través de sus diferentes modalidades, crece de forma notable en momentos de crisis financiera. Son muchos los brokers internacionales que toman posiciones. Además, es una inversión que proporciona una alta liquidez y que permite comprar y vender sin esperas ni penalizaciones.

El aumento en el precio del metal precioso genera beneficios que incluso superan los dos dígitos, hasta el punto de convertirse en una de las inversiones más rentables de los últimos años, por encima de la renta variable, el mercado de bonos u otro tipo de inversiones más o menos tradicionales. Tanto el oro como la plata se defienden bien tanto en escenarios inflacionistas como deflacionistas, y es un activo "descorrelacionado" de la evolución del dólar.

En los últimos meses hemos visto bancos quebrar, fusionarse o simplemente desaparecer. El tener metal precioso bajo el control propio de la persona que lo compra, hace que tenga una cierta seguridad ante este tipo de situaciones. Cuando una persona invierte miles, o cientos de miles de euros en productos bancarios, no sabe exactamente qué se hace con su dinero o qué pasaría si el banco quebrase, desapareciese o se fusionase, mientras que si sus ahorros los conserva en metal precioso, ningún banco podrá superar la rentabilidad, seguridad y liquidez de tener metal precioso en sus manos.

Dentro de la inversión en metales, existe la posibilidad de comprar lingotes y monedas. En nuestro caso nos centraremos en las monedas más que en los lingotes, pues una moneda es un elemento coleccionable, tiene un valor facial respaldado por un país, y tiene un valor numismático. Es decir, que un lingote siempre será un pedazo de metal, pero una moneda siempre será un elemento que alguien puede coleccionar, que alguien puede cambiar por otra divisa, o que alguien puede vender por su valor numismático. La clave y el error de muchas personas es confundir estos términos e intentar especular con ello. Aunque una moneda tenga esos valores añadidos, lo más importante a la hora de comprar es hacerlo siempre al precio más bajo posible (dentro de las características de las monedas) si se busca seguridad, o bien buscar artículos que a usted le pueden resultar atractivos o fáciles de vender en caso de necesidad, pues esto adquiere un añadido extra.

Por ejemplo hay muchas monedas cuyo diseño siempre es el mismo, mientras que otras poseen temática animal (panda, kookaburra, canguro,…). A la hora de comprar, además de mirar el precio, no olvide que siempre es más fácil vender un producto que busca más gente, a un producto fácil de encontrar. Cuando un producto de inversión además es buscado por coleccionistas, se revaloriza pues por pura oferta y demanda, al haber coleccionistas, cada vez habrá menos monedas de ese tipo en el mercado, y por ello su valor sube, independientemente del metal. Esto no va enfocado a que ustedes como clientes compren monedas de animales más caras por ser de animales, sino que entre igualdad o similitud de precio, usted piense en los posibles valores añadidos que su moneda tendrá frente a las demás, y en base a eso enfoque su compra.